viernes, 25 de febrero de 2011

LA HISTORIA INTERMINABLE


Se le ha criticado a la literatura fantástica su sólo propósito de evasión. Y es que, al ser en muchos de estos libros excesiva la fantasía, dejó de ser vista como la novela de aventuras que refuerza el espíritu del joven, sino como algo malsano. Esto hace que quede relegada a un segundo plano intelectual con respecto a los cánones literarios, y a que no se pueda engarzar en ella una enseñanza literaria profunda. Michael Ende inventó la Nada que devora Fantasía para luchar contra este concepto, al igual que Momo para luchar contra la vida consumista y estresada. Bastian olvida el mundo real, hasta que descubre que sólo quiere ser aceptado como es. Que su padre lo necesita, porque su hijo es la única forma de escapar a la tristeza cotidiana. Y para eso necesita ir a Fantasía y volver, y conocer el valor, la derrota y la lealtad. Y además cada vez que veo la portada del libro (la portada REAL, la del AURYN, no las tonterías de otras ediciones), suena en mi cabeza el viento y el pianillo machacante de Limahl (jolín... no me lo voy a sacar en la vida)

EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO

"No nos volvemos peores ni más pobres a causa del tiempo pasado, sino que es el tiempo el que da un contenido a nuestra vida; no hay más felicidad que la del recuerdo, que la de reconquistar el tiempo pasado, porque los verdaderos paraísos son los paraísos perdidos".

MARCEL PROUST

jueves, 24 de febrero de 2011

JARDIEL PONCELA


Al mismo tiempo que publica una antología de cuentos de Gianni Rodari, el sello editorial Blackie-books reedita "La Tournée de Dios" y "Amor se escribe sin H". Ya estaban en cátedra junto a "Pero hubo alguna vez 110.000 vírgenes" y "Espérame en Siberia, vida mía". Poco se ha hablado del Jardiel novelista, eclipsado por el dramaturgo que luego fue ninguneado por el auge de la revista cómica en el escenario. Temas como la parodia de la novela romántica, o el donjuanismo femenino, son una constante en su obra, referente del absurdo junto a Miguel Mihura, Tono y otros cómicos. El encadenamiento de situaciones inverosímiles, lindantes con el teatro del absurdo, le permite dosificar los efectos de sorpresa y alternar sabiamente los momentos de intriga con los de puro humor. Yo me lo pasé muy bien con "Amor se escribe sin H" y "El Manual del convaleciente" su libro de relatos y sainetes cómicos. En cualquier caso, siempre bajo el truco, el disparate o la situación más absurda, esconde una dura y amarga crítica a la sociedad. Jardiel me hace reír, y qué bien se lo debía pasar él mismo, escribiendo con tan poca vergüenza.

martes, 15 de febrero de 2011

SHERLOCK HOLMES Y LAS HUELLAS DEL POETA


Este segundo pastiche de Rodolfo Martínez fue muy criticado, y eso que es mejor que la sabiduría de los muertos, me explico. William Hudson, sobrino del ama de llaves de Holmes, y Rick Blaine (sí el Bogart de Casablanca) buscan el Necronomicón en España, bajo el Alcázar de Toledo, en plena Guerra Civil Española. Así que supongo que, quienes acudieran a leer pensando en una aventura con Hemingway, Robert Capa y Lorca, y se encuentren aquí con Clark Kent (sí, sale Supermán) se sentirá ultraestafado. PERO, y aquí viene lo sorprendente, Rodolfo Martínez crea un MUNDO PROPIO, distante de Conan Doyle y la pluma de Watson, en el que fagocita y reutiliza todo lo que le gusta, sin complejos, y así por ejemplo tenemos a Franco conspirando en la sombra, la explicación de la longevidad de Holmes (¡esas abejas!) o a por qué Clark Kent no hizo nada contra Hitler, así como el destino final de Holmes. Yo me lo pasé bomba, y me dejé llevar por este mundo crucigrama.

martes, 8 de febrero de 2011

Vuelve Javier Sierra, el novelista



Una agradable sorpresa fue para mí el descubrimiento de Javier Sierra, el famoso divulgador del misterio, en su faceta literaria. Está claro que no es el primer "experto en lo extraño" que escribe narrativa, aunque este señor suele realizar trabajos bastante por encima de lo que ofrecen muchos otros periodistas pluriempleados. Con ello quiero decir que, mientras hay personajes mediáticos que publican libros aprovechando su fama y con resultados mediocres o coyunturales, Sierra ha demostrado con su relativamente breve bibliografía que bien podría dedicarse exclusivamente a la escritura y no le iría nada mal, ni en lo económico ni en lo artístico.


Javier Sierra en la presentación del libro.
(fuente: librosyliteratura.es)


Sierra comenzó su singladura editorial con un ensayo titulado Roswell: secreto de estado, un libro no demasiado fácil de localizar en la actualidad; y después ha publicado otros dos libros de divulgación algo más amplios de miras, En busca de la Edad de Oro y La ruta prohibida, ambos estupendos, lecturas obligadas para los fans del misterio. Sus novelas incluyen la excelente El secreto egipcio de Napoleón, Las puertas templarias (que se hace un poco corta), La dama azul (que no he leído todavía) y La cena secreta, todo un fenómeno internacional que se aprovechó de forma no del todo oportunista del asunto Da Vinci.


Vídeo promocional.

El ángel perdido es su nueva novela. Su argumento promete enlazar hábilmente varios misterios interesantes en una trama muy cinematográfica que arranca en Santiago de Compostela y se desarrolla -creo- en Turquía. Siempre recomendaré la lectura de las novelas de Sierra por su gran sencillez formal y la enorme capacidad de fascinación que logra el autor desde la primera página, que te hace devorar el texto en pocos días. No estamos hablando, a mi juicio, de eso que llaman Gran Literatura, pero sí se llega a tener la impresión de que Sierra va en ascenso hacia cotas realmente altas. Es motivo de alegría, se mire como se mire, el que en España también se realice una literatura de consumo de calidad, algo que generalmente hemos echado de menos. Igual El ángel perdido ya ha ascendido de división, pero para saberlo hay que leerlo. Añado aquí enlace para descargar y leer las primeras páginas

lunes, 31 de enero de 2011

SHERLOCK HOLMES Y LA SABIDURÍA DE LOS MUERTOS


Tengo debilidad por los pastiches literarios. Porque cuando te has leído todo el material original de un autor, quieres seguir leyendo sobre el personaje, si, como en este caso, está bien escrito, imitando la forma de escribir del primero, y con referencias al material primitivo y las aventuras anteriores. En este libro, Holmes se enfrenta al padre de Lovecraft por la posesión del Necronomicón. Aparece el espadachín Isadora Persano, y un joven Marlowe que ayuda a Lestrade. Todo el universo holmesiano está presente, desde los irregulares de Baker Street a Mycroft. Completan la aventura principal otras, menores y de relleno, en las que aparecen Drácula, Van Helsing, y veladas menciones a Jack el destripador.

martes, 25 de enero de 2011

Capítulo 14: UNA UTOPÍA BELICISTA

(Fuente: fantasticfiction.co.uk)

Hace un par de años me propuse leer sistemáticamente todas aquellas obras que son consideradas como clásicas dentro del género de ciencia-ficción. He avanzado bastante en esta tarea, aunque a veces me he encontrado con el problema que supone la descatalogación de ciertos títulos antiguos, ante la cual la única respuesta posible es la lectura online, a menos que nos convirtamos en Indianas Jones de librerías de segunda mano. Todavía no he podido conseguir Tropas del espacio, la obra que nos ocupa, aunque he comenzado con su lectura en pantalla.

Portada de la novela en aquella magnífica colección.

Tropas del espacio (Starship Troopers, 1959) es de largo la novela del género que más ampollas ha levantado a un nivel ideológico, y eso que se trata seguramente de la obra cumbre de Robert A. Heinlein, considerado de toda la vida como uno de los grandes grandes grandes, al lado de Asimov y Clarke nada menos. Esta novela ganó el premio Hugo, y a pesar de ello nunca ha dejado de incomodar a muchos entendidos. La polémica se centra en la visión utópica que ofrece Heinlein de una sociedad futura basada en el militarismo extremo, lo que no tardó en ser visto -creo que realizando una lectura bastante superficial- como una apología del fascismo o algo por el estilo. Muchos hemos opinado a raíz de la versión que rodó Paul Verhoeven en los noventa y tal vez tengamos la idea preconcebida de que la propia novela posee también este carácter irónico, este humor "tongue-in-cheek" como diría un británico. Pero no es así, porque Heinlein se lo toma totalmente en serio. Mejor maticemos.

Robert A. Heinlein (Fuente: thespacereview.com)

No se trata de que el autor defienda la posibilidad de una sociedad diseñada por y para la guerra constante, sino que, como todo buen creador de mundos de ciencia-ficción, explora esta variante como posibilidad, al margen de que a él le pareciese bien o no la idea. Y como posibilidad, decíamos, Heinlein le otorga plena coherencia: el mundo en el que vive Johnnie Rico, el soldado protagonista, tiene como eje la necesidad constante de que los ciudadanos se encuentren en estado de guerra, precisamente porque sólo quienes han completado el servicio militar tienen derecho al voto y plenos derechos. Sin la guerra, toda la estructura social se vendría abajo, y el enfrentamiento que es descrito en la novela contra una raza de insectos gigantes extraterrestres no deja de ser uno de los muchos conflictos que, con más o menos motivo, la humanidad se ha sacado de la manga para que las cosas sigan funcionando en la línea deseada.

Ilustración utilizada como portada en algunas ediciones.
(Fuente: thehibbits.net)

Nadie puede negar a Heinlein su capacidad para reflejar alegóricamente una situación latente en el mismo momento de la escritura del texto, la Guerra Fría que mantenían los Estados Unidos y la U.R.S.S., que a su vez propició innegablemente un desarrollo tecnológico y económico muy notable en ambos bandos. Y eso sin olvidar que el estallido de la Segunda Guerra Mundial hizo que los USA salieran de su mayor depresión económica hasta la cima de las potencias planetarias, gracias a la economía de guerra. Tropas del espacio es todo esto y más, reflexionando sobre qué ocurriría si estas situaciones de alerta se mantuviesen de manera sistemática y prolongada, e incidiendo en la posibilidad de que esta sociedad podría prosperar verdaderamente. No es una distopía al estilo de 1984 o Un mundo feliz, sino toda una utopía. Bastante inquietante, eso sí, sobre todo atendiendo a los tiempos que corren.

La influencia de Tropas del espacio ha sido muy grande en todo el ámbito de la cultura popular, incluyendo -según opiniones que he recogido en Internet de quienes han completado su lectura- clásicos del cine bélico como La chaqueta metálica y, sobre todo, El juego de Ender, otro título imprescindible con muchos aspectos en común.