sábado, 3 de abril de 2010

Capítulo 7: PESADILLA POLAR

Portada original del ejemplar de Astounding Stories con el texto de Lovecraft.

A principios del siglo XX, una expedición al todavía inexplorado continente antártico sacó a la luz (o al menos eso se empeña en decir el autor de la narración a la que me refiero) la sorprendente noticia de que, resguardada de todo conocimiento humano por las vastas extensiones heladas cuyo clima inhóspito es disuasorio para la vida de nuestra especie, se encuentra la cordillera más alta de nuestro planeta, y tras ella una meseta que parece contener insospechados restos arqueológicos.

En este mapa de la Antártida está marcada en rojo el área de los hallazgos.

Esta noticia, si bien podría haber causado regocijo en el mundo académico y en el de los intrépidos exploradores de antaño, se torna en aterradora al saber, según se relata con tremendas precauciones, que las elevadísimas cimas de las montañas han sido esculpidas con formas tan extrañas que se diría que su modelado no ha podido ser obra de los elementos naturales.

Recreación aproximada de la cordillera descubierta, a cargo de un artista anónimo.

Todavía más inquietante resulta el hecho de que, tras esta cordillera de alturas descabelladas existe toda una ciudad deshabitada, la más antigua de todas las halladas en el mundo con miles -o millones- de años de diferencia, excavada seguramente en la roca misma de la meseta, y en cuyos gigantescos corredores subterráneos se han podido encontrar los testimonios, en forma de bajorrelieves, de la civilización prehumana que los habitó en tiempos más que pretéritos.

Recreación de la ciudad de la meseta antártica, por un artista anónimo.

Monstruosas criaturas en forma de barril y con inusuales tentáculos fueron quienes, en tiempos tan remotos como nuestro planeta, llegaron aquí desde las profundidades abismales del cosmos, (cosa que sabemos gracias, en todo caso, al infame Necronomicón y los no menos blasfemos Manuscritos Pnakóticos, todos ellos custodiados en la universidad de Miskatonic) con intención de establecer su repugnante imperio en la que hoy llamamos "Tierra".

Howard Phillips Lovecraft (sin duda en un acto promocional)
posa junto a la reproducción de uno de los bajorrelieves.

Muy pocos de los científicos que participaron en la misión pudieron regresar con vida de tan espeluznante emplazamiento, ya que tuvieron lugar ciertos incidentes de los que no es conveniente hablar aquí. Solamente uno de ellos, el geólogo William Dyer, atemorizado con la posibilidad de que alguna clase de ser siga habitando aquel paraje yermo y pueda amenazar nuestra civilización aun en nuestros días, se decidió finalmente a contar su imposible historia. Lo hizo con mucho más detalle del que he empleado yo, a través del afamado autor de Providence H. P. Lovecraft, que recogió tan aberrante narración en el texto que bautizaría como En las montañas de la locura (1936) para su publicación en la tristemente desaparecida revista de divulgación Astounding Stories. Recomiendo fervientemente la lectura de tal documento, previniendo a los aventureros que se atrevan a ello de que, tras desentrañar sus secretos, puedan abandonar todo deseo de seguir llenando los espacios en blanco que quedan en los mapas.

3 comentarios:

  1. ¡Qué entrada más chula! En relación al ártico como territorio inexplorado, tengo que apuntar dos obras que versaron sobre ello antes que Lovecraft, y son: La extraordinaria narración de Arthur gordon Pym, de Edgar Allan Poe, y su continuación en La Esfinge de los Hielos, del tito Julio Verne.

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  2. Pensaba pedir a José Miguel, el otro autor del blog, que hiciera próximamente una entrada sobre Arthur Gordon Pymm. Él también conoce a Lovecraft, así que le pediré que intente relacionar ambas obras. ¡Cómo me gusta la literatura de viajes de aquellas épocas, sobre todo cuando se centran en historias fantásticas en lugares inexplorados!

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  3. Hace apenas un año, "libros del Zorro Rojo" publicó "En las montañas de la Locura" ilustrada por Breccia, y hasta ahora ha sido la versión más impactante de un relato de HPL que he tenido el gusto de leer. Os la recomiendo

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