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lunes, 25 de febrero de 2013

Llegan las "Cartas salvajes" de George R. R. Martin.

En un contexto superheroico que podría recordar vagamente el universo de los X-Men, llega este mes de marzo la primera edición en castellano de la célebre saga editada por George R. R. Martin, Wild Cards. Cada tomo de la colección, que a estas alturas podríamos considerar un pequeño clásico del pulp contemporáneo, recoge un grupo de relatos (algunos escritos por el propio autor de Juego de tronos) protagonizados cada uno por un personaje concreto de este microcosmos, con historias que se entrelazan hasta formar un todo coherente. Una especie de novela-mosaico montada a base de relatos sueltos. 


La cosa se inicia cuando un letal ataque biológico sobre población humana crea, entre los pocos supervivientes, dos grupos de mutantes con diversos y curiosos poderes: los Ases, que luchan en favor de las fuerzas del bien, y los Jokers, los villanos. De paso, Martin y su cuadrilla recrean una segunda mitad del siglo XX alternativa en la que, por ejemplo, Fidel Castro es un mito del béisbol profesional en los USA.

La intención de la editorial es que la serie de libros, ya bastante longeva para el público angloparlante, se vaya completando con una entrega cada dos o tres meses. El lanzamiento del segundo libro, por cierto, se prevé para el mes de junio.

lunes, 7 de mayo de 2012

Danza de dragones, a la venta el mes que viene.


Es oficial desde ayer: el quinto volumen de Canción de hielo y fuego, titulado en español Danza de dragones, saldrá a la venta el 22 de junio. Pero ojito, porque se tratará de esa carísima edición en tapa dura con sobrecubierta translúcida que casi nadie suele comprar... aunque después de esperar cinco largos años, habrá quien no le haga ascos a su precio desorbitado. Y seguramente no se arrepentirá, porque este libro es im-pre-sio-nan-te, tan bueno a nivel literario e imaginativo como el mejor de la saga hasta ahora, por mucho que algún "troll" se empeñe en menospreciarlo por su supuesta lentitud en el desarrollo argumental. Esto es literatura fantástica, señores, no una versión a espadazos de Falcon Crest.

La edición más común, grande pero en tapa blanda y en dos volúmenes de venta conjunta, coincidirá en su salida casi exactamente con el primer aniversario de la edición en inglés, el 13 de julio. En 2013 saldrá a la venta la edición en bolsillo, en 3 tomos, como sucedió con Tormenta de espadas. Era de suponer que este anuncio no se iba a hacer esperar tras el lanzamiento del adelanto titulado Dominio de dragones (¿no había salido ya hace años?), auspiciado por Canal + como propaganda de la segunda temporada de la exitosa serie de televisión.

Esta portada también es de Corominas.

Además, y tal como podéis ver encabezando esta entrada, ya se ha hecho oficial la portada, diseñada al óleo por el ilustrador oficial Enrique Corominas. Al verla me vienen a la cabeza dos cuestiones: ¿cómo van a disponer esta ilustración para cubrir las portadas de los dos tomos en la edición en tapa blanda? Y sobre todo ¿por qué no hay ningún blasón bajo el título del lomo, como sí lo había en los libros anteriores? Quizá utilizaron demasiado pronto el emblema de los Targaryen en Choque de Reyes.

Detalles aparte, me remito a la extensa crítica que dediqué al libro hace tiempo en este mismo blog; a la página oficial donde puede uno inscribirse para recibir información y participar en alguna clase de evento promocional todavía indeterminado; y añado la sinopsis de contraportada de este nueva entrega. Cuidado con los destripes, que son de órdago.

La ilustración original completa.

Daenerys Targaryen intenta mitigar el rastro de sangre y fuego que dejó en las Ciudades Libres e intenta erradicar la esclavitud en Meereen. Mientras, un enano parricida, un príncipe de incógnito, un capitán implacable y un enigmático caballero acuden a la llamada de los dragones desde el otro lado del mar Angosto, ajenos al peligro que se cierne sobre el Norte, y que solo las menguadas huestes de uno de los reyes en discordia y la Guardia de la Noche se aprestan a afrontar.

George R. R. Martin sigue añadiendo sutiles e intrincadas tramas a su impresionante retablo de intrigas y pasiones, y sumando admiradores incondicionales. Rebasa las barreras de los géneros como si nunca hubieran existido; Danza de dragones marca su consagración definitiva entre los más grandes creadores de la historia de la literatura, más allá de cualquier distinción de etiquetas.

"Tolkien ha muerto. Larga vida a George Martin" (Dana Jennings, The New York Times)

jueves, 29 de diciembre de 2011

Primer avance de "The Winds of Winter"

Theon Greyjoy, tal como aparece en la serie de televisión Juego de tronos.

Considerando que George R. R. Martin podría tardar hasta 6 o 7 años en publicar la sexta entrega de Canción de hielo y fuego, no está mal la idea de ir soltando de vez en cuando alguno de los capítulos que tiene por ahí terminados, que al parecer son bastantes. Como regalito navideño, Martin ha colgado en su página un capítulo de The Winds of Winter. Advierte en su blog, eso sí, que el momento cronológico en que el episodio debe insertarse dentro del desarrollo de la trama es anterior al momento en que concluye A Dance with Dragons, así que mucho ojo. Y por supuesto, tengamos en cuenta que de aquí a cuando nuestros nietos lean el libro completo, habrá sufrido doscientas reescrituras. Me atreveré a traducir el comienzo (bastante libre de "spoilers"):

    La voz del rey sonó ahogada por la ira. -Eres peor pirata que Sallador Saan.
    Theon Greyjoy abrió los ojos. Los hombros le ardían y no podía mover las manos. Por un segundo temió encontrarse de nuevo en su vieja celda bajo Fuerte Terror, y que el amasijo de recuerdos en su cabeza no fuese más que el residuo de algún sueño febril. "Estaba dormido", comprendió. Eso, o había muerto de dolor. Cuando trató de moverse, se balanceó lateralmente, con la espalda rozando sobre piedra. Estaba colgado de un muro dentro de una torre, sus muñecas encadenadas a un par de aros de hierro oxidado.
    El aire apestaba a turba ardiente. El suelo era polvo apisonado. Escalones de madera ascendían en espiral por las paredes hasta el techo. No veía ventanas. La torre era húmeda, oscura e incómoda, con una silla de respaldo alto y una mesa muy arañada que descansaba sobre tres caballetes. No había ni rastro de excusados, aunque Theon vio un orinal en un nicho en penumbra. La única luz provenía de las velas sobre la mesa. Sus pies colgaban a seis pies por encima del suelo.
 -Las deudas de mi hermano, -refunfuñaba el rey. -Y las de Joffrey, aunque esa vulgar abominación no era de mi familia-. Theon se retorció en sus cadenas. Conocía aquella voz. "Stannis".

miércoles, 12 de octubre de 2011

Capítulo 20: DRAGONES DE DESTRUCCIÓN MASIVA


(La siguiente reseña no desvela información precisa sobre el argumento del libro, sino que pretende ser una revisión crítica general del mismo. No tengáis miedo de meter la pata, salvo que no hayáis empezado a leer la saga.)

El 12 de julio de este año salió a la venta A Dance with Dragons, quinta entrega de la saga Canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin, nada menos que seis añazos después de su predecesor, Festín de cuervos. Por suerte para mí y por pura casualidad, me puse a leer la saga justo a tiempo para enlazar con esta quinta entrega pocos meses después de terminar la anterior, aunque los que siguen a Martin desde Juego de tronos en 1996 debían estar ya echando espumarajos por la boca. A Dance with Dragons, o "Una danza con dragones", es la segunda secuela directa de Tormenta de espadas, el tercer volumen de la serie. Aquel libraco de más de mil páginas, pico de calidad de la saga hasta ahora, dejó tantos frentes abiertos que Martin decidió dividir su secuela en dos volúmenes; mientras que Festín de cuervos trataba sobre los sucesos acaecidos exclusivamente en los Siete Reinos de Poniente (Westeros, en el original), A Dance with Dragons se emplea a fondo con el resto del enorme mapeado de Martin: el Norte de Poniente, incluyendo los alrededores de Invernalia y el Muro, y las Ciudades Libres más allá del mar angosto. Sin embargo, la espera ha sido tan larga que este quinto libro incluye capítulos que van más allá de lo supuesto en un principio, entrando a narrar sucesos que, en teoría, debían pertenecer a la siguiente entrega de la saga.

George R. R. Martin, en arts.nationalpost.com

Terminé de leerlo hace tres o cuatro días, y he querido escribir esta crítica aprovechando que lo tengo todo bien fresco. Es un bicharraco de 1100 páginas, todo un mamotreto que me mantiene aturdido tras tres meses sin parar de leer, y yo diría que en él ocurren casi tantas cosas como en los previos cuatro libros juntos. Este libro puede ser fácilmente el mejor hasta ahora, sobre todo porque George Martin sigue depurando su estilo y jugando con nosotros para colárnosla incluso cuando creemos verla venir de antemano. Una vez cerrado el tomo (el archivo .epub en mi caso), ahora sí que no se puede tener ni la menor idea de lo que pasará en adelante. Quizá incluso se haya pasado tres pueblos en algún punto.

A Dance with Dragons contiene una infinidad de puntos de vista en sus múltiples capítulos, tanto con los personajes que ya conocemos como con otros nuevos o "reciclados" de entregas anteriores. No obstante, el peso principal recae en quienes a estas alturas son sin duda los tres personajes clave de la saga: Jon Nieve, Tyrion Lannister y sobre todo Daenerys Targaryen. Una de las excusas que ofrece Martin para explicar su tardanza es su necesidad de deshacer eficazmente "el nudo de Meereen", el berenjenal imposible que supone la estancia de Daenerys en la Bahía de los Esclavos y los desafíos que recibe por parte de infinitos batallones de mercenarios, grupos clandestinos y arribistas de todo pelaje. Merece la pena leer entre líneas estos capítulos de la joven Targaryen, ya que Martin amplia sus ambiciones meramente fantásticas hacia la alegoría geopolítica: Meereen y la Bahía de los Esclavos no dejan de guardar un parecido razonable con la antigua Babilonia y alrededores, Irak o Afganistan, donde hoy se encuentra el todopoderoso ejército estadounidense un poco apalancado, buscando alianzas entre etnias y credos como un poseso y recibiendo ataques diarios de una resistencia nativa que se opone a sus postulados supuestamente democratizantes y neo-coloniales. Daenerys, armada con tres dragones y un ejército en teoría invencible, es objeto de ataques terroristas durante la noche mientras el pueblo sometido la recibe con sonrisas de día. Ella se plantea constantemente el dilema entre la matanza preventiva y la huida.

Una edición ilustrada en inglés, de próxima aparición.

En los capítulos que se ambientan en Poniente también es bueno dar un paso atrás para ver todo el cuadro: tanto la Guardia de la noche como el tesorero de Desembarco del Rey tienen que contar con préstamos bancarios de imposible devolución para dar de comer a montones de ciudadanos hambrientos unos, para mantener vivos sus conflictos militares otros. La crisis económica ataca Poniente, y el dinero resulta ser en última instancia, más que el honor caballeresco o los derechos dinásticos, el que mueve los intrincados hilos de la sociedad. La religión toma también un protagonismo enorme en este quinto volumen, convirtiendo ya a las claras tanto la religión de los Siete como el culto al dios de la luz R'hllor en transfiguraciones siniestras del catolicismo inquisitorial de la Edad Media, o peor.

Antes dije que A Dance with Dragons podría ser el mejor libro de la saga hasta ahora, y creo que debo explicarme. Es cierto que Tormenta de espadas sigue destacando por la forma en que Martin encadena sucesos peliagudos en su último tramo, pero aquí logra una intensidad argumental que se mantiene de principio a fin, con un estilo que supera al tomo que mejor estaba escrito hasta ahora, Festín de cuervos, y encima remata con una serie de sucesivos desenlaces que te funden los plomos. Un hecho en concreto, de resultar las cosas como parecen, bien podría terminar con una buena parte de los seguidores de la saga lanzando el libro al contenedor de basuras. Yo creo que Martin ha querido dejar así las cosas mientras se piensa si sí o si no... hasta que salga el próximo libro. Qué listo, el tío. Y lo más interesante es que el resto del relato no presagia este desenlace. Más bien da la impresión de que el autor ha querido convertir lo que antes eran muertes en resurrecciones, lo que antes era puro folletín en una narración sosegada y descriptiva, digna del exotismo colorista de ese rico universo suyo que aquí se expande una vez más como una gigantesca supernova de pueblos, religiones, vestuarios, costumbres y gastronomías... La verdad es que A Dance with Dragons es, salvo por una recta final que nos devuelve a las urdimbres típicas de la saga, una impresionante novela clásica de aventuras, llena de viajes a lugares lejanos y escenas de acción trepidantes en las que, sorprendentemente, es el lenguaraz enano Tyrion quien lleva la voz cantante donde antaño estas hazañas recaían más bien en gente como Jon o Arya Stark, más dados a la acción física.

Portada del primer tomo (de dos) en la edición croata.

Más bestia que nunca (desmembramientos, evisceraciones, quemaduras supurantes, diarreas), más grueso, más complicado, más grandioso, aunque quizá con algo menos de sexo por aquello de no darse las situaciones oportunas, A Dance with Dragons pone -esta vez sí- el listón tan alto que George R. R. Martin se las va a ver negras para terminar la saga al mismo nivel, y en esos dos únicos tomos que en teoría faltan. Si lo consigue, y todo apunta a que está en condiciones de lograrlo, estaremos hablando seguramente de la mayor obra jamás concebida en el género de la fantasía épica, junto a esa otra que todos sabemos.

sábado, 5 de marzo de 2011

La hora de los dragones


Ya hay, por fin, fecha oficial para el lanzamiento de A Dance with Dragons. Lo dice el propio autor de la saga Canción de hielo y fuego, George R. R. Martin, a través de su página oficial. Le falta abrirse una vena y sellar esta verdad con sangre, después de que en el pasado se hayan dado otras fechas y hayan ido quedándose atrás sucesivamente hasta llegar a los cuatro años de retraso respecto al momento teórico en que iba a salir el libro.

Será el 12 de julio cuando el título aparezca en las librerías. Según el propio Martin, es un ladrillaco en la línea de Tormenta de espadas (casi se deduce que incluso más grueso), que según apunta algún nerd internauta ya está en manos de los traductores españoles. Por eso es de suponer que la versión en castellano estará disponible bastante antes de lo que suele suceder con otros libros anglosajones. Tal y como yo suponía, Martin -qué listo- ha esperado al lanzamiento de la serie de televisión de Juego de tronos para que serie y libro se beneficien mutuamente. Igual este hombre orondo y barbudo tiene terminado Danza de dragones desde hace años, a la espera de trincar mas pasta; y por tanto hace tiempo que otra docena de Starks yacen bajo la fría nieve de Poniente.

-¿Para cuándo Danza de dragones...?
-¡Muere, Stark!
-¡Aaaargh!
(imagen de fantasymundo)

En fin, que ya pueden venir tsunamis, huelgas generales, guerras mundiales o caídas de asteroides (apunta literalmente Martin), el 12 de julio el libro estará bajo nuestro brazo. Yo me lo tomo con calma, que todavía estoy a más de mil páginas de interesarme por lo que pasará en la nueva entrega.

martes, 7 de diciembre de 2010

Canción de hielo y fuego: un universo en expansión.


Tal como ha sucedido con algunos de los grandes libros que alcanzan la categoría de clásico, la saga Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin está por fin haciéndose con su propia entidad visual a través de las fabulosas ilustraciones que varios artistas especializados están realizando a propósito de esta vasta trama fantástica de traiciones y guerras, y no necesariamente para las portadas de sus distintas ediciones. El que los libros de Martin inspiren obras pictóricas no relacionadas con su lanzamiento editorial ayuda en buena medida a asentar la saga como referente cultural y expanden enormemente el alcance de su universo. No hace mucho han salido a la luz unas cuantas obras del afamado ilustrador conceptual Ted Nasmith que ilustran los grandes castillos, palacios y fortalezas de Poniente. Forman parte de un calendario para el año 2011, en el que la saga adquirirá pleno protagonismo con el estreno de su adaptación en el canal HBO y el más que probable lanzamiento del esperado quinto volumen, Danza de dragones. Incluyen visiones hiperrealistas de Invernalia, Pyke, el Nido de Águilas, Harrenhal, Rocadragón, Los Gemelos, el Muro y las ciudades de Desembarco del Rey y Antigua. Aquí la página oficial de Nasmith, famoso por sus ilustraciones de los libros de Tolkien. Una imagen de Desembarco del Rey:


Pero Nasmith no es el único que se está afanando en esta exploración visual de Poniente, sino que otros ilustradores como el artista digital Marc Simonetti (web aquí) aportan un interesante grano de arena con obras como la siguiente, que representa la fortaleza de Pyke:


Aunque hay muchos más trabajos interesantes sobre la saga de Martin, quiero terminar con estos curiosísimos mapas de las principales ciudades mencionadas en los -hasta ahora- cuatro libros de la saga, a cargo de J. E. Fullerton. Impagables. Pueden verse aquí, e incluyo su versión del mapa de Dorne:

lunes, 29 de marzo de 2010

Capítulo 6: CANCIÓN DE HIELO Y FUEGO; JUEGO DE TOCHOS

Ilustración conceptual sobre el personaje de Eddard Stark.

Uno de los grandes fenómenos editoriales de los últimos años, corredor de fondo si se lo compara con el asunto DaVinci y sus émulos, los vampiros de instituto y el policíaco nórdico, es el desatado por la saga Canción de hielo y fuego, del autor norteamericano George R. R. Martin. Fácil resulta sacar conclusiones al ver esas dos "R" de su nombre, y acertaríamos: la obra en la que se encuentra inmerso Martin rivaliza en ambición con la excelsa saga fantástica de J. R. R. Tolkien, si bien una cosa es lo que uno espera encontrar, y otra lo que termina hallando.

El de la ilustración es Jon Nieve, bastardo de Eddard.

Canción de hielo y fuego se compone de -hasta el momento- cinco volúmenes: Juego de tronos (1996), Choque de reyes (1998), Tormenta de espadas (2000), Festín de cuervos (2005) y Danza de dragones, esta última pendiente de publicación. Si no me equivoco, quedarían otros dos libros por publicar antes de que la saga concluya del todo. Eso sí, dicen las malas lenguas que Martin pensó, como todo hijo de vecino, en una trilogía, aunque terminó por estirar el invento. Y no es mal invento, desde luego, porque hay medio mundo en ascuas.

Ésta es Daenerys Targaryen.

Cada uno de los volúmenes que componen la serie es de una longitud descomunal, de 600 a 1000 páginas por lo menos, siendo Tormenta de espadas el más largo, con dos tomos de grosor tremendo. El argumento, en principio, no dista mucho del de cualquier otra saga de fantasía épica medieval: una serie de reinos con sociedades feudales enfrentados por el control de un vasto territorio llamado Poniente que el lector puede tener a mano con el imprescindible mapa al principio de cada tomo. Aquí las estaciones duran años, y en el momento en que comienza la acción se atisba la llegada de uno de los inviernos más crudos sufridos por el continente. Vamos conociendo poco a poco a las diferentes casas que se reparten el territorio -cada una con su correspondiente símbolo heráldico-, encabezadas por quienes parecen llamados a protagonizar la historia, los Stark, que dominan el frío norte. No quiero desvelar demasiado del argumento, pero la cosa empieza a tomar forma sobre todo en tres frentes: el más evidente, el que se abre a raíz de que el borrachuzo y putañero rey Robert Baratheon pide al valiente y noble Eddard Stark que se convierta en su primer ministro, su "Mano", tras la misteriosa muerte del anterior hombre en el cargo; el de los príncipes herederos de la anterior dinastía, Viserys y Daenerys Targaryen, que desde el exilio intentan organizar alguna clase de contraataque para recuperar el trono de Robert, el usurpador; y el de una serie de extraños y paranormales sucesos que tienen lugar en el extremo norte de Poniente, donde un gigantesco muro vigilado por monjes guerreros separa el mundo civilizado de una naturaleza indómita que alberga entidades de aterradores poderes.

Doble portada de Tormenta de espadas.

Lo que convierte a Canción de hielo y fuego en una propuesta literaria con personalidad propia es el estilo que maneja Martin a la hora de organizar la narración: cada capítulo lleva el nombre del personaje que lo protagoniza y que, de alguna manera, filtra los hechos a través de sus ojos, llegando siempre a un final sorprendente (un "cliffhanger" en toda regla) que obliga al lector a seguir leyendo febrilmente. Resulta sorprendente ver con qué velocidad pasa uno las páginas de estos tochos tremendos. George R. R. Martin tiene amplia experiencia como guionista de series de televisión (En los límites de la realidad, por ejemplo), y eso se nota. Además, el éxito fulgurante de series como Perdidos ha ayudado sin duda a afianzar este modo de contar historias enganchando al público. Lo malo en este caso es que los seguidores de estos libros llevan comiéndose las uñas desde el '96, y quién sabe cuando terminará la saga.

Éstos no se quiénes son, pero vete a saber.

Y luego está el tema que más me llama la atención de la serie: la visión que ofrece Martin de las relaciones humanas, casi siempre basada en la crueldad extrema, el sexo explícito y las ansias de poder por encima de todo. Pese a lo que pueda parecer mirando a las portadas españolas, no estamos hablando de una mera excusa para montarse un juego de rol, ya que Canción de hielo y fuego está mucho más cerca del Robert Graves de Yo, Claudio o de las mafias de Mario Puzo que de las novelas de Dragonlance. Yo no regalaría Juego de tronos a un chaval de 12 años, precisamente. También prevengo al aficionado que pueda sentirse atraído a esta serie, diciéndole que no debe encariñarse con ningún personaje, ya que a menudo los giros argumentales exigen que ruede la cabeza de quien uno menos se espera, a veces a destiempo y siempre en pos de desconcertar al lector y destrozarle cualquier esquema precondebido. Es una saga bastante amarga en lo que a satisfacer nuestras ansias de "justicia divina" se refiere.

Portadas de ediciones en inglés. Hay más ediciones, que conste.

Por último, y a riesgo de que la entrada me salga tan larga como una entrega de la serie, quiero tratar el tema de la comparación con El señor de los anillos. Primeramente, quede claro que no soy partidario de comparar estos dos libros por el hecho de pertenecer al mismo género, sobre todo considerando que no se parecen en nada, pero bueno. Pienso que Canción de hielo y fuego es una de las dos o tres mejores sagas literarias fantásticas jamás escritas, aunque Tolkien jugaba en otra liga, y las suelas de sus zapatos son altas como zancos. Martin maneja un lenguaje correcto aunque no especialmente brillante, poniendo en boca de algunos personajes frases lapidarias propias del pulp más pedestre, y puede resultar excesiva la atención que dedica a la descripción de vestuarios y emblemas todas y cada una de las veces que fulano o mengano entra en escena. También se detiene muchísimo a explicar qué viandas hay sobre las mesas de los señores de los Siete Reinos. En fin, que pese a lo que algunos puedan deducir de esta entrada del blog, en la que puedo haber sido bastante crítico en algún momento, recomiendo sólidamente la lectura de esta estupenda serie de libros, estimulantes y audaces como pocos, que harán las delicias de quienes gustamos de leer por placer. Terminé Juego de tronos hace unos meses, y ya estoy deseando hacerme con Choque de reyes. Es que enganchan, de verdad.

Bizarrada del día: George R. R. Martin con Álex de la Iglesia en el plató de Plutón BRB Nero, cuando el escritor se encontraba en España buscando localizaciones patrias para la adaptación a teleserie de Juego de tronos por parte de la cadena HBO.