He revisado la novela de Mathew Pearl "La Sombra de Poe". Tiene un arranque que engancharía a cualquier aficionado a Allan Poe, con un protagonista que desea se rehabilite al escritor y una ambientación perfecta. Pero existen algunos fallos argumentales. Por ejemplo, no casa la exhaustiva documentación histórica con la entrada de los personajes franceses, queriendo hacer un híbrido entre la novela detectivesca analítica y racional, ejemplificada en Duponte, y el pulp aventurero, expuesto en el maravilloso personaje del Barón C. Dupin y su esposa, la letal Bonjour. Quizá la investigación debería de haber sido llevada por sus únicos allegados, de una forma discreta tras su solitario entierro. Mis protagonistas bien pudieran haber sido Nelson Poe o la señora Clemm. Empecé a leer esta novela hace muchos años, y la aparqué, hasta que hace poco he podido terminarla, porque me daba igual en qué personaje se hubiera podido inspirar Poe para crear a su detective, y las conspiraciones desde París. Para colmo, el mejor personaje de la novela es asesinado prontamente, y a día de hoy su tesis sobre la muerte de Poe me sigue pareciendo más cabal que la final. Fuera asesinado o no, sí que trataron, infructuosamente, de matar su fama, reprobándolo por borracho. ¿No contaba Poe con ni tan siquiera un defensor entre los escritores hasta que llegó Baudelaire? La verdad es que Poe era orgulloso, altanero en exponer su superioridad crítica e intelectual al resto de los escritores, que se defendían de este rival blandiendo siempre su acusación de borracho. La causticidad de los escritores los lleva a que todos quieran verlo caer o cambiar, como convirtió la sociedad a Oscar Wilde en un ser asustadizo y triste. En próximas entradas analizaré los ensayos y críticas de Poe, que no sólo juzgaba a los libros que no le gustaban, sino que los pulverizaba, con expresiones como "si creía que no había un libro tan tonto como :::::::::: en toda la faz de la tierra, era porque aún no había leído :::::::::". Vamos, que supongo que mucha gente se alegró de su triste circunstancia final. Y qué curioso, Poe ha sido reconocido después como el maestro de la huella profunda en la Historia de la Literatura, y eso es más importante que las flaquezas o deméritos que tienen sus cuentos y poemas.
jueves, 24 de octubre de 2013
jueves, 26 de septiembre de 2013
LA MUERTE DE IVÁN ILICH
Acabo de apartar mi vista de la última página de esta obra, y ahora que tengo fresco todo lo que me ha sugerido, la comento a vuela pluma . Porque Tolstoi refleja aquí la verdad de la vida. Tenemos los desengaños de Iván con su matrimonio, y su refugio en un trabajo y una clase aburguesada, para luego contemplar a través de su agonía, que todo en la vida eran mentiras que le enmascaraban cómo debía de haber vivido realmente. El lector se identifica plenamente con él, atisbando el egoísmo de aquellos a los que hace sufrir con su condición de enfermo, y de los que realmente lo han amado y respetado, como son su hijo pequeño y el criado Gerasim. El primer capítulo es el funeral, que he vuelto a leer, esta vez con más atención, al terminar la obra, para ver qué ocurría en el mundo al morir Ilich, y en esa segunda vuelta he podido apreciar muchos más detalles ocultos que Tolstoi enmascara en su inicio, como son la actitud resignada de Gerasim, la rabia del hijo pequeño, hostil hacia los colegas del padre, la actitud aliviada en la viuda, y molesta en los colegas de Iván, que rápidamente acogen un suplente del juez en su partida de cartas, y siguen ciegos, engañados con las seducciones del mundo. Casi veo el rostro de Iván en el féretro, hermoso e imponente, pero serio, lanzando su advertencia a los vivos y a todos los lectores. Leyendo los últimos pensamientos de Iván, sobre la muerte como un tren que arranca hacia atrás en un túnel, no he podido evitar pensar que esta obra, y no Guerra y Paz o Anna Karenina, sería en la que Tolstoi pensaría en su último día, acorralado también por la muerte, y no en su casa como Iván, sino en una estación de tren. Una vez más, la vida imita al arte o Dios tiene inextricables motivos para cada uno. Pero La Muerte de Iván Ilich está tan bien escrita, que uno pensaría que Tolstoi ya ha pasado por la experiencia de la muerte y ha resucitado para contarla y lanzarnos una gran advertencia. Me temo que esta historia se quedará instalada para siempre en mi cabeza.,
miércoles, 25 de septiembre de 2013
Capítulo 30: LA ISLA DEL DOCTOR CRICHTON
El autor del libro fue Michael Crichton, quien durante unos años antes y después de aquel, su mayor éxito, se mantuvo con firmeza en el podio de los escritores de "thrillers tecnológicos" más leídos en aeropuertos y metros del mundo entero. No es que tengamos que dejar al margen otros títulos de renombre como La amenaza de Andrómeda (1969) o El hombre terminal (1972), y tampoco su estupenda incursión en el cine como director de El primer gran asalto al tren (1979)... pero lo de Jurassic Park (publicado en 1990) fue verdaderamente enorme en cuanto a su repercusión en la cultura popular.
Michael Crichton
Que sí, que el boom de los dinosaurios debe más a la mercadotecnia de un muy inspirado Steven Spielberg que a cualquier otra cosa, pero quienes descubrimos la novela de Crichton en medio de aquella parafernalia mediática nos quedamos muy gratamente sorprendidos. Jurassic Park es un libro realmente excelente, una de estas escasas obras de la ciencia-ficción que, pasados los años de la edad de oro de Asimov y similares (y no viniendo de un autor enrolado entre los especialistas), parece capaz de retrotraernos a aquellos tiempos primitivos en que cada nueva obra era todo un ejercicio de creatividad teórica sobre la ciencia y la tecnología.
Prácticamente estamos hablando de los tiempos de Julio Verne, de H.G. Wells, de Aldous Huxley, e incluso de Mary Shelley, cuando se idearon los conceptos básicos de los que después beberían los autores del género ya consolidado: viajes en el tiempo, distopías, máquinas imposibles, doctores locos jugando a crear vida... De algún modo, Michael Crichton logró dotar de magia, de sentido de la maravilla, a algo que hasta aquel momento pertenecía al mundo de los laboratorios, envuelto en una jerga hermética: la ingeniería genética, que en el libro sirve para clonar bestias del pasado remoto a partir de sangre fósil. Y no hablemos de la teoría del Caos, que es utilizada como hilo conductor, en boca del doctor Ian Malcolm, para explicar -a fin de cuentas- la terrible posibilidad de que estos monstruos de Frankenstein vuelvan a conquistar la Tierra. Lo cierto es que la novela profundiza bastante más en ambas cosas que la película, de modo que no podríamos hablar de que sean obras intercambiables.
Cartel de la película, por si alguien no lo conocía.
Y lo mejor de todo el asunto de Jurassic Park, libro y película si se quiere, lograron de algún modo el propio milagro tecnológico que proponían: la "resurrección" de los dinosaurios, unas criaturas fascinantes que, por lo general, se apolillaban años antes en forma de ilustraciones "kitsch" en libros de texto amarillentos. Pocas veces antes de aquellos primeros noventa habían jugado así los niños con sus triceratops y braquiosaurios de plástico, y nunca tantos infantes habían sido capaces de memorizar listas de nombres técnicos en latín que otrora hiciesen palidecer a los estudiantes de paleontología. Los dinosaurios resucitaron para la cultura de masas, y todavía no se han ido. Qué buenos recuerdos.
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viernes, 20 de septiembre de 2013
SEGUIMOS LEYENDO
La tertulia ha vuelto a reunirse para poner en común sus lecturas. Comenzamos con dos ensayos:
GENERACIÓN-X, de Douglas Coupland, es un libro famoso porque por primera vez puso nombre a los treintañeros desilusionados que habían crecido con todas las comodidades y que frente a un mundo que les es hostil, se amparan en el derecho a no pedir y vivir en una falsa dorada medianía sin poder recibir nunca una jubilación. Esa apatía, tratada con humor, está ahora más de actualidad que nunca. por eso comentamos que es un buen momento editorial para escribir sobre nuestra ESO y los Ni-Nis. Recomendable.
LA HISTORIA JAMÁS CONTADA DE MARVEL COMICS, de Sean Howe, es un tocho que analiza el primero imaginario y luego real y mágico Bullpen Marvel, desde Stan Lee a Roy Thomas y Jim Shooter, hasta la debacle de la editorial en los 90, y su resurgimiento millonario gracias al cine y su adquisición por Disney. A veces parecía un libro de empresariales, pero buenísimas las anécdotas y la épica y trágica a la vez vida de Jack Kirby, que fue el impulsor de todo y el que menos dinero percibió nunca. Si Kirby, Neal Adams, Romita, los Buscema y Jim Starlin hubiesen dado el paso de Liefeld, MacFarlane, Silvestri y Jim Lee, hoy serían ellos los millonarios, y no Downey JR, Avi Arad o Stan Lee. Recomendable.
La tarde continuó con los comentarios a los cuentos GÓTICOS de Arthur Machën, y también con una novela sobre el terrorismo en Argel a principios de los 90, de Fellag, que nuestra lectora en francés traduce al castellano como "EL ENCENDEDOR DE SUEÑOS BEREBERES", con registros cómicos y dramáticos en torno a un escritor perseguido por el régimen. Recomendable.
Terminamos con EL TERROR, de Dan Simmons, sobre la expedición Franklin para atravesar el paso del Noroeste en Canadá, con barcos escollados en los hielos, hambre y penalidades. Cada persona real de la expedición tiene un papel de peso en una historia muy realista, de no ser por la presencia de un monstruo que se apuntó que personifica lo extraño, el miedo. Imprescindible.
martes, 3 de septiembre de 2013
LA TERTULIA CARMESI
Llevamos poco más de un año reuniéndonos en la Cafetería La Clave una vez al mes para hablar sobre libros, y como moderador, a partir de ahora voy a levantar acta aquí de lo leído. De muchas de las obras analizadas ya hemos realizado entradas (Los cantos de Hyperion de Dan Simmons, La Torre Oscura de Stephen King, Harry Potter, Moby Dick etc.) Y aunque cada uno lee lo que le da la gana, ha habido un acercamiento a los libros puramente históricos quizá sintiéndonos culpables por embebernos tanto en la SF. Así, tenemos:
EL RÍO SAGRADO Primera de una trilogía de Wilbur Smith ambientada en Egipto, a la que siguen EL SÉPTIMO PAPIRO y EL HECHICERO. Recomendable.
LAS ISLAS DE LA IMPRUDENCIA, de Robert Graves. En ella, los españoles intentan infructuosamente conquistar la Polinesia, luchando contra enfermedades en un clima de sueños rotos por El Dorado. Imprescindible, por su minuciosa ambientación.
EGIPTO EN EL TIEMPO DE LAS PIRÁMIDES, de Guillenette Andreu, es un ensayo sobre gremios, sociedad y vida cotidiana de la civilización egipcia. Recomendable.
LOS DESORIENTADOS, Y LAS CRUZADAS VISTAS POR LOS ÁRABES, ambas de Amin Malouf, la primera sobre el reencuentro de amigos de la infancia dispersos que se juntan en Palestina. Recomendable.
YO CLAUDIO, de Robert Graves, sobre las intrigas políticas villanescas de un descendiente de Marco Antonio, escrito en forma de diálogo directo con el lector. Es a la novela histórica una lectura obligatoria.
LOS HÉROES, de Joe Abercrombie habla de una gran e imaginaria batalla medieval. Entretenido.
Hubo espacio para algunas reseñas de Ciencia Ficción como LA GUERRA INTERMINABLE de Joe Haldeman, un libro antibelicista de batallas de miles de años y sin sentido, de naves espaciales. Recomendable. Y también se habló de la PIEL FRÍA de Albert Sánchez Piñol, que mezcla a Lovecraft y el erotismo buscando el mal gusto a drede (Pasable)
Una última recomendación hacia los autores Lao-Che, Mo-Yan, y Haruki Murakami (1Q84) cerró la tertulia emplazándonos a estudiarlos.
miércoles, 24 de julio de 2013
HASTA PRONTO
Estamos cerrados a la espera de dar un lavado de cara al blog. Posiblemente acojamos aquí las actas de lectura de una tertulia literaria que montamos hace un año. Pero antes de despedirnos, hasta entonces, dejo pensando a los lectores de la Trilogía de New York de Paul Auster mi hipótesis sobre el misterio que encierra, tras mucho repensar la Habitación Cerrada.
Paul Auster es Fanshawe. Que cambió de identidad. Y antes de eso, Fanshawe fue Quinn. Y el cuaderno rojo contiene la narración de Fantasmas, en el que Fanshawe es el señor Azul, y su amigo, casado con su esposa, el señor Negro. Y en el libro materializaría la fantasía de matarlo, que no cumplió, pero sí escribió.
En fin, la solución a estas novelas metafísicas, quizá ni Paul Auster la tiene muy clara.
lunes, 27 de mayo de 2013
LA MÁQUINA DEL TIEMPO (Y 2)
Reescribiendo acerca de nuestras entradas más visitadas, (novelillas del oeste, Von Däniken y La máquina del Tiempo) me intriga por qué una entrada que no era sino una reflexión sobre el experimento ópera sigue siendo la más visitada mes tras mes. El Conde dice que seguro que en algunos IES la habrán mandado leer, así que vamos a reseñarla bien. La obra de H.G. Wells comienza cuando el anónimo viajero del tiempo hace una demostración a unos amigos enviando un modelo en miniatura de la máquina al futuro, para luego y ante el asombro de todos enseñarles la versión ampliada del mecanismo. La máquina era flipante, un asiento regencia encajado en un armatoste con palancas de níquel, cuarzo y marfil. Los físicos de Big Bang Theory la compraban para jugar en un capítulo, para asombro de su vecina Penny. Lo peculiar de este diseño, es que, al contrario que en otros, es el tiempo el que avanza alrededor de la máquina, como bien mostraba la peli de Guy Pearce. El problema que se me plantea es lo imposible de que en ningún momento ningún objeto ocupe el lugar que la máquina y el viajero ocupan, fusionando los átomos de ambos.
De cualquier forma, el pasajero viaja a una Edad Dorada de Londres en el año 802.001, y allí, porque Wells quiere que no se mueva, le roban la máquina, y lo mismo hubiera dado escribir que se la lleva la grúa por dejarla mal aparcada, ja, ja. En un aparente paraíso de los pacíficos Eloi, unos albinos morlocks ocupan un vasto submundo donde se realiza el trabajo para el mundo superior. Allí vive sus aventurillas, planteando el problema de todas las novelas de Wells, y es que agotan sus posibilidades demasiado pronto, porque, una vez has convencido al lector de que tienes una máquina del tiempo, lo que quieres es viajar, y te dan igual los Eloi y la indígena Weena. Quizá lo mejor de la novela es el tramo en el que él viaja al final del mundo, en un futuro en el que la Tierra se ha detenido y ofrece siempre la misma cara al Sol, con un cielo rojo y cangrejos grandes como mesas y un pulpo gigantesco. El viajero llega a contemplar incluso una nueva glaciación y un sol apagado.
De cualquier forma, el pasajero viaja a una Edad Dorada de Londres en el año 802.001, y allí, porque Wells quiere que no se mueva, le roban la máquina, y lo mismo hubiera dado escribir que se la lleva la grúa por dejarla mal aparcada, ja, ja. En un aparente paraíso de los pacíficos Eloi, unos albinos morlocks ocupan un vasto submundo donde se realiza el trabajo para el mundo superior. Allí vive sus aventurillas, planteando el problema de todas las novelas de Wells, y es que agotan sus posibilidades demasiado pronto, porque, una vez has convencido al lector de que tienes una máquina del tiempo, lo que quieres es viajar, y te dan igual los Eloi y la indígena Weena. Quizá lo mejor de la novela es el tramo en el que él viaja al final del mundo, en un futuro en el que la Tierra se ha detenido y ofrece siempre la misma cara al Sol, con un cielo rojo y cangrejos grandes como mesas y un pulpo gigantesco. El viajero llega a contemplar incluso una nueva glaciación y un sol apagado.
El único testimonio que queda de la vida son las florecillas que Weena le puso en el bolsillo. Cuando vuelve a su presente, relata agotado la historia, pero ninguno de sus colegas, salvo el narrador, le cree. Todo culmina en un gran cliffhanger cuando el viajero lleva una cámara fotográfica con trípode y parte de nuevo para conseguir pruebas de sus viajes, dejando a su amigo esperándole inútilmente. ¿Qué le ocurrió al viajero del tiempo? Esta pregunta no la he visto retomar nada más que a Alan Moore en su relato corto Alan y el velo rasgado. Por último, La máquina del tiempo fue también una serie de novelas juveniles de los mismos creadores de Elige tu propia aventura.
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