jueves, 17 de marzo de 2011

El sueño imposible.

En la escena cumbre del musical El hombre de La Mancha (Dale Wasserman, 1965) Dulcinea, que ya ha visto indignada cómo el pobre Don Quijote es objeto de burla y escarnio en la venta, le pregunta por qué hace esas cosas que él hace; por qué es como es. Don Quijote le responde:

Soñar el sueño imposible,
Luchar con el enemigo invencible,
Abrazar el pesar insoportable,
Correr hacia donde no se atreven los valientes...

Enderezar el mal irreparable,
Amar pura y castamente en la distancia,
¡Intentar cuando tus brazos están cansados,
Alcanzar la estrella inalcanzable!

Ésta es mi búsqueda, perseguir esa estrella,
No importa con qué desesperanza, no importa a qué distancia,
Luchar por lo que es justo sin preguntar ni detenerme,
¡Estar dispuesto a ir al Infierno por una causa celestial!

Y sé que, si yo pudiese ser fiel a esta búsqueda gloriosa,
Mi corazón yacería en paz y calma cuando me tienda a descansar...

Y el mundo será, de hecho, mejor,
¡Que un hombre despreciado y cubierto de cicatrices,
Todavía se esforzó con su último gramo de coraje,
Para alcanzar la estrella inalcanzable!

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